La memòria en flames


Susan Orlean al seu llibre La Biblioteca en llamas [1] narra la història de la Biblioteca Pública de Los Angeles abans i després de l’incendi que la va calcinar en bona part, cremant pàgines i pàgines de memòria escrita. L’obra és un intent de buscar una explicació  a una catàstrofe i de reparar la seva pèrdua a partir de recuperar la seva història. L’autora es documenta a consciència per descriure les persones que l’han dirigit o que han tingut un paper rellevant en el seu desenvolupament, però també descriu les diferents tasques que s’hi duen a terme i els diferents tipus d’usuaris als que atén. L’obra ultrapassa una narració particular per esdevenir una reflexió sobre la validesa de les biblioteques en el món d’avui. Tant pel que fa a la conservació de la memòria que recullen els llibres com, sobretot, pel que fa al seu accés i ús de la informació i coneixement que aporten en un lloc comunitari on tothom hi és convidat.

 

 

 

 

 

 

Incendi de la Biblioteca Pública de Los Angeles, 29 d’abril de 1986

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Coberta del llibre en castellà

 

Destaquem alguns fragments

La idea de que te olviden es terrorífica. No solo me asusta la posibilidad de ser olvidada personalmente, sino el hecho de que todos seamos condenados a ser olvidados; que la vida al completo no sea, en última instancia, nada; que nuestra alegría y desilusión y dolor y disfrute y pérdida haya dejado una pequeña marca en el mundo y que cuando ya no estamos, y dicha marca se borra, fuese como si nunca hubiésemos existido. {pàg 122]

Escribir un libro, al igual que construir una biblioteca, es un acto de puro desafío. Es la declaración que uno cree en la persistencia de la memoria. [pàg. 123]

En Senegal, la expresión amable para indicar que alguien ha muerto es decir que su biblioteca ha ardido. […] Nuestras mentes y nuestras almas contienen volúmenes en los que han quedado inscritas nuestras experiencias y emociones. La consciencia de cada individuo es un recuento de recuerdos que hemos catalogado y almacenado en nuestro interior, la biblioteca privada de la vida que hemos vivido. Es algo que no podemos compartir enteramente con nadie, una biblioteca que arde y desaparece cuando morimos.[pàg 123]

Los libros son algo así como nuestro ADN culural, el código de lo que somos como sociedad y también aquello que conocemos. Todas las maravillas y los fracasos, todos los héroes y los villanos, todas las leyendas y las ideas y las revelaciones de una cultura permanencen para siempre en los libros. Destruirlos es un modo de indicar que esa cultura ha dejado de existir, que su historia ha desaparecido, que la continuidad entre el pàsado y el futuro se ha roto. Apartar una cultura de sus libros es como apartarla de su memoria, es como privarla de la capacidad de recordar sus sueños. Acabar con los libros de una cultura es sentenciarla a algo peor que la muerte: es sentenciarla a parecer que nunca existió. [pàg. 134]

Una biblioteca es un buen lugar en el que atenuar la soledad; un lugar donde puedes formar parte de una conversación que desapareció hace cientos y cientos de años incluso cuando estás solo. La biblioteca es el rincón de los susurros. No es necesario tomar un libro de un estante para saber que en su interior alberga una voz que está esperando para hablarte; alguien que cree a pies juntillas que otra persona lo escuchará. Esta afirmación siempre me ha asombrado. Incluso los libros más raros y particulares fueron escritos siguiendo ese loco impulso: los escritores creen que para alguien será importante leer su libro. Me fascina lo hermoso y loco y valiente que es creer algo así, y también en lo necesario que es creerlo, y en la esperanza que entraña acumular esos libros y manuscritos y preservarlos. Viene a decir que todas esas historias importan, que merecen la pena todos los esfuerzos por crear algo que nos conecte a unos con otros, con nuestro pasado y con lo que está por venir. [pàg, 382]

 

Bibliografia

[1] Orlean, Susan. The Library Book. 2018
La Biblioteca en llamas : historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla
Traduccion de Juan Trejo. Barcelona : Planeta, 2019. ISBN 9788499987224

[2] Ximénez de Sandoval, Pablo. El día que Los  Àngeles perdió un millón de libros.  El País. Cultura. 18/038/2019 [Consulta_ 06/12/2021]

[3] González Férriz, Ramón. Una biblioteca en llamas, un millón de libros quemados y un fascinante pirómano El Confidencial. Cultura. El erizo y el zorro              03/09/2019, [Consulta: 06/12/2021]

Leave a comment

L'adreça electrònica no es publicarà.