Paradigma societat actual: rendiment o cansament


Un dels llibres amb més repercussió del filòsof coreà, Byung-Chul Han, és La Societat del Cansament [1], editat per primera vegada el 2010.
En aquest blog disposem de diverses entrades per aquest  filòsof. EL llibre que ens ocupa ara és un llibre petit, d’unes 120 pàgines, com acostumen a ser els llibres de l’autor. Escrit amb un estil sintètic, dialogant amb textos d’altres autors, i tractant temes d’actualitat des d’una vessant crítica. Empra una argumentació filosòfica tècnica, basada en la complementarietat  entre positivitat i negativitat, i en l’ús de paraules comuns a les que se li dóna un nou sentit molt aclaridor per al lector.

 

Fem-ne un petit seguiment

La Sociedad disciplinaria de Foucault, que consta de hospitales, psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas, ya no se corresponde con la sociedad de hoy en día. En su lugar se ha establecido desde hace tiempo otra completamente diferente, a saber: una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones, grandes centros comeciales y laboratorios genéticos. La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya «sujetos de obediencia», sino «sujetos de rendimiento». Estos sujetos son emprendedores de sí mismos.  pàg 25 de [1]

La sociedad disciplinaria es una sociedad de la negatividad. La define la negatividad de la prohibición. El verbo modal que la caracteriza es el «no-poder»…  La sociedad de rendimiento de caracteriza por el verbo modal positivo «poder» sin límites. Su plural afirmativo y colectivo «Yes, we can» expesa precisamente su carácter de positividad. Los proyectos, las iniciativas  y la motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. A la sociedad disciplinaria todavía la rige el «no». Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados. pàg 26 de [1]

El sujeto de rendimiento está libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o incluso que lo explote. Es dueño y soberano de sí mismo. De esta manera, no está sometido a nadie, mejor dicho, solo a sí mismo. En este sentido, se diferencia del sujeto de obediencia. La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que libertad y coacción coincidan, Así el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es muho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y  verdugo ya no pueden diferenciarse. Esta autorreferencialidad genera una libertad paradógica, que, a causa de las estructuras de obligación inmanentes a ella, se convierte en violencia. Las enfermedades psíquicas de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradógica.  pàg  30-31 de [1]

La revolución clásica tiene como objetivo superar la situación de alienación que resulta del trabajo. La alienación significa que el trabajador ya no se reconoce en el trabajo. Según Marx, su trabajo  es una contínua «auto-des-realización. Hoy vivimos una época poxmarxista. En el régimen neoliberal, la explotación ya no se produce como alienación y auto-des-realización,  sino como libertad  y autorrealización. Aquí ya no existe el otro como explotador que me obliga a trabajar y me explota, sino que más bien soy yo mismo quien me exploto voluntariamente, creyendo que me estoy realizando. Me mato a base de autorrealizarme. Me mato a base de optimizarme. En este contexto resulta imposible toda resistencia, toda sublevación, toda revolución. pàg 108-109 de [1]

 

 

Bibliografia

[1] Han, Byung-Chul. La Sociedad del cansancio. Traducció d’Arantzazu Saratxaga Arregi i Alberto Ciria. 2a edició ampliada. Barcelona : Herder, 2021 (Pensamiento Herder). ISBN 9788425438547

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